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Marihuana y el sexo

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No hay droga más erótica que el cannabis porque, aunque la cocaína es también muy utilizada con fines sexuales, la filosofía de ésta última entra más en el terreno del consumismo y la competitividad –durar más, tener más potencia–; mientras que la marihuana tiene la reputación de mejorar la calidad del sexo, no necesariamente de prolongarlo.

Esta planta mantiene una larga e histórica relación con la sexualidad. La medicina tradicional india cuenta con decenas de fórmulas con marihuana, que se recetaban como afrodisíacos y se decía que tenían la capacidad de aumentar el tiempo de erección, facilitar la desinhibición o amplificar las sensaciones y el deseo. En la Serbia del siglo XIX a las mujeres vírgenes se les daba una mezcla de grasa de cordero y cannabis –lo que se conocía como Nasha– en su noche de bodas para disminuir el dolor de su primera penetración. 

En un momento en que el deseo parece un bien escaso, algunas personas recurren a esta ayuda extra para volver a sentir o experimentar lo que ya se ha esfumado con años de relación, estrés o problemas personales. Pero la marihuana tiene sus pros y sus contras, que hay que conocer y tener en cuenta.

En el plano sexual, la mayoría de los expertos coinciden en que la marihuana incrementa las sensaciones, relaja y ayuda a desinhibirse, condiciones más que interesantes para irse a la cama cuando la última intención es conciliar el sueño.

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Sociedades de Sexología, “la marihuana comparte con el alcohol el hecho de que, en pequeñas dosis, pueden ser desinhibidores. Es cierto que muchas mujeres te dicen que las veces que han desconectado y tenido mejores orgasmos han sido cuando llevaban un ‘puntillo’. A veces, la ansiedad anticipatoria que precede a una relación sexual puede arruinarla, porque disfrutar del sexo requiere de un cierto abandono, un dejarse llevar, que no siempre es posible. Pero hay que tener cuidado, porque abusar de estas sustancias puede hacer que el sexo normal, sin esas amplificadas sensaciones, pueda llegar a perecernos algo descafeinado, soso, sin interés ni calidad”.

Algunos consumidores habituales de cannabis señalan, como otra de sus virtudes, la mayor comunicación que se establece con la pareja. Una sincronía no verbal que hace que la relación tenga mayor intensidad. Pero no todos están de acuerdo en este punto, ya que los efectos de la marihuana varían, incluso en asiduos a su uso, dependiendo del día, dosis, tipo de planta o disposición anímica del individuo. “Se podría decir”, cuenta Molero, “que cuando dos personas consumen cada uno va por su lado. Puede que algunas veces coincidan y se produzca ese acercamiento; pero también puede que ocurra lo contrario, incluso que las intenciones eróticas del primer momento se esfumen y se derive hacia la introspección”.

Los orgasmos más prolongados que experimentan algunos/as pueden deberse también al hecho de que el cannabis cambia la percepción del tiempo, generalmente estirándolo. Algo que se suma a los efectos, también atemporales, del sexo que, a menudo, reduce la sensación objetiva del avance del reloj.

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